Siglos de historia han marcado la ciudad de Trujillo desde que los celtas construyeran en estos berrocales sus primeros castros. Hoy es una bella y tranquila ciudad que domina la llanura cacereña desde su muralla medieval.
La ciudad que los romanos bautizaran con el nombre de Turgalium (nombre de origen celta), parece navegar entre el Tajo y el Guadiana, los dos grandes ríos que atraviesan Extremadura de este a oeste
Hoy día es el principal centro comercial de una comarca donde domina la agricultura y la ganadería, sectores que marcan la actividad económica, reflejada cada año en los certámenes ganaderos y en la feria de quesos, considerada la más completa de España.
Lo que personaliza esta ciudad, es la silueta de su recinto amurallado medieval, que desde lo alto de un cerro granítico muestra al viajero sus torres y el castillo de origen árabe construido en el siglo X.
Los rastros históricos dejados en esta ciudad por las culturas romana, musulmana y cristiana son patentes a cada paso, aunque en el conjunto monumental predomina la arquitectura de los siglos XV y XVI, reflejada en sus casas nobiliarias ligadas en origen a los principales personajes del descubrimiento y colonización de América.
Que Trujillo es una ciudad hospitalaria queda de manifiesto el domingo de Resurrección, con la conocida fiesta del "Chíviri" declarada de Interés Turístico Regional.
Una ciudad reñida con las prisas que se debe recorrer a pie disfrutando de sus calles y sus edificios monumentales. El viajero sin duda se llevará un grato recuerdo de su visita.