La
Sierra de Gata
Entre las Hurdes y la
frontera portuguesa se eleva majestuosa la
Sierra de Gata extendiendo su verde manto hasta las Vegas de Coria
y Moraleja.
Su riqueza
y su especial clima, favorecieron el asentamiento de pueblos y
civilizaciones como los romanos, árabes y cristianos, que
dejaron su huella a lo largo de la historia.
Con el paso del tiempo
los pueblos de la Sierra de Gata han creado un aspecto similar
al de otras comarcas norcacereñas pero con connotaciones
diferentes y muy particulares.
La arquitectura y construcción
de casas en sillería de granito ponen de manifiesto sus
origenes. La Sierra de Gata es amiga del robledal y el pinar,
que la convierten en un oasis verde durante buena parte del año.
El otoño nos brinda unos contrastes de colores rojos y
pardos entre la abundante arboleda de gran belleza.
Es común
la visión de gran cantidad y variedad de aves, muchas de
ellas rapaces protegidas, anidan en sus serranías.
Edificios singulares,
piscinas naturales, pueblos con leyenda, gargantas, vistas y paisajes
de ensueño esperan al viajero que visite estos lugares.